Europa no tiene más tiempo

Con la revolución digital, gobiernos, negocios, instituciones educativas, necesitan cambiar sus enfoques en educación, desarrollo de habilidades, empleabilidad,

Pese a que pueda parecer el inicio de un thriller repleto de conspiraciones políticas internacionales, se trata de una de las reflexiones que recoge la Declaración de Bratislava del reciente 18 de octubre de 2016.

Reunidos representantes de gobiernos, la industria, representantes académicos, ONGs y otros actores relevantes en Europa, han llegado a la conclusión de que es necesario el desarrollo de las habilidades digitales para eliminar el gap actual, fortalecer Europa y ganar el futuro.

Vivimos en un mundo inteligente y conectado. Según el Grupo de soluciones empresariales basadas en Internet (IBSG, Internet Business Solutions Group) de Cisco, la cantidad de dispositivos conectados a Internet supera ya el número total de personas en el planeta, y se estima que en 2020 habrá más de 50.000 millones de productos conectados. Este fenómeno no sólo afecta a usos individuales. Hablamos de casas inteligentes, ciudades inteligentes, coches sin conductor e incluso de fábricas inteligentes, en lo que se ha denominado Industria 4.0 o la cuarta revolución industrial.

Las tecnologías digitales abren el mundo a las empresas europeas y lanza a Europa con fuerza a la conquista de los mercados globales, compitiendo de manera más eficiente.

Con la reciente escalada de la nueva revolución digital, gobiernos, negocios, instituciones educativas, necesitan cambiar sus enfoques en educación, desarrollo de habilidades, empleabilidad de los ciudadanos,…, desarrollando nuevos modelos de educación y formación o incluso nuevas instituciones en el mercado laboral.

Por eso, “Europa no tiene más tiempo”. Fallar en este momento a la hora de afrontar el tsunami que representa la nueva revolución digital que empuja a la industria en general puede tener efectos nefastos en la UE, a nivel nacional y regional, relanzando el desempleo y asumiendo la pérdida del beneficio que para las economías supone su aprovechamiento.

Las economías avanzadas han demostrado que existe una correlación entre el desarrollo de una Economía Digital y el PIB. Según el World Economic Forum, un incremento de un 10% en el índice de digitalización de un país genera un incremento de casi un punto en el PIB per cápita y un descenso de algo más de un punto en la tasa de paro. En los países y regiones en las que existe un claro margen de mejora, es una oportunidad que no se puede dejar escapar. Pocas apuestas por la mejora del bienestar de los ciudadanos parecen más segura.

El debate por tanto está en quien perderá o ganará ese futuro, en términos de quienes estarán dispuestos a aprovechar este tsunami imparable.

Ninguna de las profesiones que actualmente conocemos quedará al margen del necesario desarrollo de competencias digitales. Algunas profesiones desaparecerán, otras se crearán como nuevas o como transformación de las ya existentes, pero todas las que hoy conocemos se verán afectadas.

La UE advierte de que para 2020, apenas dentro de tres años, habrá casi 800.000 empleos sin cubrir por falta de habilidades digitales. Solo una formación de calidad, con un enfoque de mercado y visión de futuro, puede garantizar un futuro profesional que ya se ve afectado por esta revolución.

En España, desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo se ha puesto en marcha la iniciativa Industria Conectada 4.0, cuyo objetivo es aumentar la contribución industrial en el PIB, en el empleo y en el saldo positivo de la balanza comercial, mediante el impulso de la transformación digital de la industria española. Se prevé destinar 758 millones de euros a la digitalización de la industria. Es una gran oportunidad para empresas, estudiantes y trabajadores, que ayudará a transitar hacia esa nueva industria de valor añadido que precisa de profesionales con habilidades adecuadas.

Las políticas de especialización inteligente puestas en marcha a nivel regional, fomentarán el desarrollo de proyectos e iniciativas ligadas a la idea de la Industria 4.0 lo que supone una inmejorable oportunidad para las industrias regionales, de surfear esta ola.

Es una gran oportunidad para empresas, estudiantes y trabajadores, que ayudará a transitar hacia esa nueva industria de valor añadido que precisa de profesionales con habilidades adecuadas pero, ¿existen esos profesionales?.

El desafío para esta nueva revolución industrial residirá en el desarrollo de software, sistemas de análisis masivo de datos y su almacenamiento, la incorporación de sensores y electrónica a los elementos que interactúan en los procesos productivos y en los productos derivados de ellos y la disponibilidad de información para una mejor y más acertada toma de decisiones como los ERP y CRM.

La implantación de la Industria 4.0 es un tema heterogéneo e interdisciplinar, en el que se entrelazan los campos de mecánica, instrumentación, informática industrial, comunicaciones y sistemas de gestión de información, generando nuevas necesidades, y por lo tanto, se requerirá de profesionales aptos para cubrirlas. Y solo será efectiva esa tecnología si consigue mejoras en la productividad y los resultados de las empresas que la adoptan.

Un proceso formativo adecuado elimina las principales barreras que limitan el acceso de las TIC en la empresa. Por un lado se identifican las bondades de las tecnologías en su aplicación profesional, reconociendo los beneficios que aporta para el negocio, y aportando mayor valor en la empresa como profesionales desde el desarrollo de competencias tecnológicas aplicadas.

Por otro, el conocimiento de herramientas y soluciones, eliminan ineficiencias en los procesos de adopción de nuevos sistemas de gestión y organizativos, que pueden ser complejos, y amortiguan la resistencia interna a adoptar nuevas formas de trabajar.

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